Puntos a tomar en cuenta en la valoración práctica fenotípica de la capacidad reproductiva del verraco



Introducción

Antes de usar un verraco sobre un grupo de hembras es muy importante no sólo saber si éste es fértil sino también saber qué nivel de fertilidad tiene, especialmente cuando el verraco va a ser usado en programas de inseminación artificial (IA). Ya que no solo basta con tener un macho reproductor de apariencia física estética. Si se desea una alta rentabilidad y producción en la unidad de producción porcina (UPP), es necesario tomar en cuenta aspectos fenotípicos prácticos relacionados a la buena selección y mantenimiento de un buen reproductor de alta calidad reproductiva y productiva en la UPP (Fuentes, 1989; Córdova et al., 2008, 2009, 2015, 2020).

Sin lugar a dudas, el estado de salud también es muy importante tomarlo en cuenta, ya que un verraco enfermo; jamás debe ser utilizado como reproductor en la UPP, ya que muchas enfermedades pueden ser transmitidas en forma vertical y horizontal, sobre todo las enfermedades de transmisión sexual, por lo tanto, la salud del macho reproductor es fundamental tomarla en cuenta en su valoración reproductiva, tema que no se abordará en este trabajo. Se abordan aspectos fenotípicos prácticos a tomar en cuenta para realizar la valoración reproductiva del verraco como: tracto reproductivo, libido y valoración seminal.

Tracto reproductivo

El tracto reproductivo del verraco es complejo y abarca desde los testículos hasta el pene. Consta de:

Testículos: Donde se fabrican los espermatozoides, proceso conocido como espermatogénesis; específicamente en el epitelio del túbulo seminífero mediante un proceso conocido como ciclo del epitelio seminífero (Córdova et al., 2015). Deben ser completamente flexibles dentro del escroto, estructura que los protege y además permite su termorregulación mediante los ligamentos cremáster y dartos.

Epidídimos: Donde finaliza el desarrollo de los espermatozoides, adquiriendo motilidad y capacidad fecundante. Debe ser palpable fácilmente paralelo al testículo, está dividido en cabeza, cuerpo y cola. Deber ser totalmente flexible al tacto.

Conductos deferentes: Vía de salida de los espermatozoides de la cola del epidídimo, los conduce a la uretra pélvica, lugar donde se mezclan con plasma seminal, lo cual es el producto de las glándulas accesorias o también llamadas glándulas sexuales o anexas. Finalmente, ya con el plasma seminal, los espermatozoides son conducidos a la uretra peniana para salir junto con el plasma seminal o también llamado eyaculado. Su valor debe ser que permita la salida del eyaculado de manera normal.

Glándulas accesorias: Son tres conocidas como próstata, vesícula seminal y glándula bulbo-uretrales o también llamada de Cowper, el producto de estas glándulas es lo que conocemos como plasma seminal que junto con los espermatozoides forman al eyaculado. Su integridad permite el buen funcionamiento del rendimiento eyaculatorio del macho reproductor (Le Coz, 2006; Córdova et al., 2008, 2009, 2015; 2020).

La exploración testicular y escrotal. El examen del escroto comienza con la inspección visual, útil para detectar asimetrías, crecimiento del saco escrotal y lesiones o cicatrices recientes. La asimetría del escroto se debe, en la mayoría de los casos, a diferencia en el tamaño de los testículos. Sin embargo, el crecimiento del escroto puede en ocasiones ser causado por el engrosamiento de la pared escrotal debido a orquitis aguda o crónica. Lesiones y cicatrices recientes deben ser evaluadas en relación con eventuales daños testiculares. La palpación del escroto se realiza simultáneamente con el examen de los testículos, los cuales deben mostrar elasticidad dentro de aquéllos. El pene y prepucio se exploran al momento de la recolección del semen. Toda anormalidad encontrada, debe relacionarse y complementarse con la exploración de los testículos y del escroto (Córdova et al., 2003, 2008, 2009, 2015).

Libido

La libido es el deseo sexual del macho también conocido con la fuerza o potencia sexual, en la porcicultura se le llama tiempo de reacción y se entiende como el tiempo que tarda el verraco en realizar la monta del maniquí o hembra en celo, para su valoración se inicia desde el momento que el macho entra al lugar donde está el maniquí o la hembra y se mide en segundo o minutos. Se valora en una, dos o tres cruces.

Una cruz: deseo sexual bajo, el verraco no presenta ningún deseo de monta después de diez minutos. Se califica como animal con mala libido, no aceptable.

Dos cruces: el verraco muestra interés por el maniquí o hembra, aunque se distrae y tarda en montar entre cinco y diez minutos, se puede considerar como bueno.

Tres cruces: el verraco muestra interés evidente por el maniquí o la hembra y monta en menos de cinco minutos. Se califica como excelente (De Alba, 2010; córdova et al., 2008, 2009, 2015).

Valoración seminal

La duración de la eyaculación del verraco puede durar entre cuatro y un poco más de siete minutos. El eyaculado del verraco, está compuesto de tres fracciones:

Fracción pre-espermática: Es la primera emisión del eyaculado, es de origen prostática, líquido transparente con pocos espermatozoides, por lo regular contiene contaminantes, dependiendo del control higiénico-sanitario de la UPP, es de volumen bajo entre 10 y 15 ml aproximadamente.

Fracción espermática o rica en espermatozoides: Es la segunda emisión del eyaculado, debe ser de color blanco y densa, de aspecto lechoso, con concentración de espermatozoides entre 500,000 a un millón de células espermáticas por ml de eyaculado. Es la fracción del eyaculado que debemos colectar y valorar.

Fracción post-espermática: Está constituido por secreciones de las glándulas accesorias y con escasos espermatozoides, es de color blanquecino transparente, con grumos gelatinosos a lo largo de su emisión, con un volumen aproximado de 200 ml y una concentración de espermatozoides alrededor de 100, 000 por ml. También se le llama tapioca y debe ser retirada del eyaculado (Córdova et al., 2008, 2009, 20015; Kubus, 2011).

Valoración macroscópica del eyaculado

El color es normalmente gris a blanco grisáceo. En caso de haberse colectado solamente la fracción rica en espermatozoides, el color se hace o más blanco o tira a amarillento, dependiendo del verraco y de la concentración espermática. La contaminación con sangre o suciedad se considera inaceptable (Córdova et al., 2008, 2009, 2015; Rodríguez, 2007). Su valoración consiste en lo siguiente:

Volumen: Se considera aceptable un volumen de 150 a 320 ml de eyaculado. Se debe valorar con una probeta graduada o bolsa plástica de preferencia estéril preparada para ello con temperatura de 37°C. Ésta característica no refleja la capacidad del animal, está en función de la duración del estímulo (Córdova et al., 2008, 2009, 2015; Galo, 2003; Zemjanis, 1987).

Olor: Debe ser sin olor o con olor a semen fresco típico de verraco. El olor a orina y fétido, son indeseables ya que confirman enfermedades del testículo y de las glándulas sexuales accesorias o del prepucio (Córdova et al., 2008, 2009, 2015, 2020; Holy, 1987).

Consistencia: Debe ser denso, opaco y viscoso. Se clasificó según los siguientes aspectos: Cremoso lechoso, lechoso opaco, opalescente y/o acuoso. La consistencia está relacionada con la concentración de espermatozoides por ml de eyaculado.

Pureza o limpieza: El eyaculado debe estar totalmente libre de impurezas, tales como tierra, basura, estiércol, etc.

pH: Se valora con tiras reactivas y debe estar entre 6.8 y 7.4

Valoración microscópica

La valoración microscópica del semen de verraco, es de gran importancia en la UPP para el diagnóstico de la capacidad de fertilidad de los machos reproductores. Actualmente existen métodos muy objetivos como el sistema de análisis espermático asistido por computadora, también llamado sistema CASA (Córdova et al., 2020), su aplicación en la valoración seminal rutinaria puede ser de gran utilidad. Sin embargo; en práctica, se realizan las siguientes valoraciones:

Motilidad: Para su valoración se necesita un microscopio y se realiza individualmente y en masa. Individualmente se hace en porcentaje (de uno a 100). La calidad del movimiento se valora usando la de cero a cinco, con la siguiente interpretación, el 0 indica espermatozoides inmóviles o muertos, el 1 es para a espermatozoides sin movimiento progresivo, el 2 para espermatozoides con movimientos anormales, en ocasiones progresivo, el 3 es para espermatozoides con movimiento progresivo lento y ondulatorio, el 4 representa a los espermatozoides con movimiento progresivo rápido en línea recta y el 5 es para indicar a los espermatozoides con movimiento progresivo rectilíneo muy rápido, también se le puede calificar como una motilidad excelente (Córdova et al., 2003, 2005, 2008, 2009, 2020). La motilidad aceptable debe tener una motilidad de más de 70 % y calidad de movimiento de 3 en adelante.

Viabilidad: Se refiere al porcentaje de espermatozoides vivos en una muestra o un eyaculado. Su valoración se debe realizar inmediatamente después de valorar la motilidad, se para ello se usa colorantes vitales como eosina-negrosina. Los espermatozoides vivos no se colorean y los muertos sí. En un buen semen, el porcentaje de vivos debe estar por arriba del 70% (Fuentes, 2008). También se debe valorar la integridad acrosomal, la cual debe ser igual como la viabilidad por arriba del 70 %.

Concentración de espermatozoides por ml de eyaculado: Su valoración se realiza utilizando una cámara de Neubauer (figura 1). La técnica más empleada consiste en hacer una dilución 1/100 en una solución de Cloruro de Sodio al 99%. La valoración debe realizarse con un microscopio con objetivo 40x y una cámara de Neubauer. También existen otros métodos como espectrofotómetro, la cámara de Bunker más usada en Europa, entre otros. Un buen eyaculado completo debe tener una concentración media de 300.000 espermatozoides por ml, con un 60 a 80 x 109 espermatozoides totales. Cuando se usa IA con semen fresco-refrigerado diluido, la dosis debe tener como promedio de 3-5×109 espermatozoides, para garantizar un buen porcentaje de fertilidad y buen número de lechones pro camada (Fuentes, 2008; Córdova et al., 2005, 2008, 2009).


Morfología Un eyaculado normal, no debe tener má del 10 % de espermatozoides anormales, tales como cabezas pequeñas (microcefálicos), cabezas muy grandes (macrocefálicos), cola enrolladas, etc. (figura 2) (Córdova et al., 2003, 2005, 2007, 2008, 2009, 2020).


Control microbiológico: En la manera de lo posible, el eyaculado debe estar libre de bacterias y/o cualquier otro tipo de mircrooganismo., garantizando con ello mejores resultados de fertilidad en la UPP:

CONCLUSIÓN

La valoración reproductiva del verraco es de fundamental importancia, ya que de ello depende el éxito del desempeño reproductivo del macho y por lo tanto de la eficiencia reproductiva y productiva de la UPP.



fuente: https://www.porcicultura.com